Carta a un guitarrísta joven (por Carlos Díaz)

Si buscas respuestas para plantearte una carrera musical seria y ver reconocido tu trabajo, o simplemente sientes ésa llamada vocacional, permíteme ayudarte a resolver tus inquietudes desde mi privilegiada percepción como diletante, a aclarar ideas, a ampliar tu campo de miras. Debes tener en cuenta la gran dificultad del instrumento, dominar este instrumento polifónico no es tarea baladí, de alguna manera te conviertes en director de una pequeña orquesta. Si estás dispuesto a dar el paso ¡adelante! tienes que poner todo tu empeño en ello pues aunque no te dés cuenta el tiempo vuela. Ser guitarrísta profesional es una carrera de fondo tal vez no aconsejable para todos, pero conviene saber y tener como aliciente también que un buen intérprete puede ser un buen pedagogo que enseñe a sus alumnos a comprender la música, disfrutarla, transmitir su visión del arte y pasión por la guitarra (recuerda la máxima “quién enseña aprende dos veces”). Existen alternativas asequibles al complicado camino solístico.

En absoluto puede existir la premura; trabajo, tenacidad, empeño e ilusión, tienes que ser paciente, no hay misterios… aceradas horas de trabajo y grandes dosis de espiritu perfeccionista, sin que esto te asegure nada. Pero no desesperes y confía en esa fuerza interior que te hace perseverar en tu esfuerzo: es eso llamado talento.

Tan necesaria como la práctica y disciplina también, es que “bebas de la fuente de la vida”, que conozcas los gozos y sufrimientos, las marcas que esta va dejando, saber de las pasiones humanas. A cambio de todo ello adquirirás recompensas muy valiosas en otras aptitudes anexas a las musicales, como capacidad de estudio y generosidad, consecución de objetivos a largo plazo, desarrollo de la inteligencia, memoria y sensibilidad artística, capacidad de análisis e imaginación (Antonio Hernández-Gil las denomina cualidades propedéuticas -ver el artículo La música de las estrellas-)

Tu mayor reto será encontrar un buen maestro, un capítulo esencial. Es una relación importante que posiblemente pueda durar muchos años. Tienes que seguir sus indicaciones rigurosamente y confiar en él absolutamente, el buen maestro será siempre exigente; pero si no te convence, si no te transmite entusiasmo, mejor continúa rebuscando.

Es necesario que te fijes en un gran intérprete para seguirlo, que sea un modelo, un ideal, profundizar en su musicalidad y técnica (sin menoscabo de otros) hasta que vayas adquiriendo tu propia personalidad. Por otro lado, no dejes de asistir a recitales de otros guitarrístas para aprender(apropiarte) de lo bueno y deshechar lo negativo, no solo musicalmente sino también sobre su actitud sobre el escenario y comportamiento fuera de el.

Piensa mas en la música que en la guitarra, sintiéndo siempre el máximo respeto por la música que vayas a interpretar y pregúntate que te dice esa música y que le puede decir a los demás. Deberías llegar a lograr disfrutar en el escenario -un gran concertísta dijo que tocaba para ganar corazones- a convertir tu actuación en un momento realmente especial. Aprende a vivir con la música y no de la música, a disfrutar sin la presión de ser profesional.

Recuerda que la formación artística, cómo otras actividades, no termina nunca y debemos irnos actualizando (cursos de verano, master class, perfeccionamiento…) Siempre reconoce que puedes mejorar como profesional sin que te tengas que sentir mal por ello. Escucha a los demás para observar posibles defectos, dentro de opiniones acreditadas.

También sería enriquecedor crear o formar parte de una agrupación musical, para intercambiar experiencias, para liberarte deL aislamiento de la práctica diaria.
Celebra siempre tus éxitos y logros, restando importancia a los resultados menores. Pero ¡tampoco te sobreestimes! deberás aprender a ser tu crítico mas profundo. Aprende igualmente a afrontar las opiniones y juicios, a agradecer de corazón los cumplidos.

Y como complemento “déjate deslumbrar por el sol de la cultura” y asiste también al mayor número de conciertos sinfónicos y de cámara para familiarizarte con el estilo de los compositores y épocas, pero también a exposiciones de pintura y escultura para adquirir apreciación del valor artístico y de la disciplina. Recuerda que la interpretación es una síntesis y luego se traslucirá en tus interpretaciones.

Evita siempre ser cándido, fanfarrón o necio e incluso mas, si cabe, conforme vayas consiguiendo mayor altura musical. Tampoco seas indeciso e influenciable, ten personalidad. Intenta ser persuasivo en vez de impulsivo, sé reflexivo sin llevarlo al extremo.

Recuerda el carácter genuinamente español de la guitarra y ahonda en la música española para luego extenderlo a otras sensibilidades.

Conoce e investiga los orígenes de la guitarra en la vihuela -instrumento de la corte española- y la guitarra barroca -más popular- que gracias a su tamaño fué llevada a través de los confines del imperio español acompañando a los mandatarios para “desocupar de los travajos de gobernación” -según escribió Diego Pisador en la dedicatoria de su libro de vihuela a Felipe II-. También fué exportada a América Latina en las posesiones del Imperio. Otra vertiente de la guitarra es el flamenco que procede del s. XIX, de raíces griegas, bizantinas e incluso moriscas con influencias gitanas mas recientes.

No dejes de estudiar el repertorio básico de guitarra: los vihuelistas -Fuenllana, Valderrábano, Mylán, Mudarra- nuestros grandes Aguado y Sor, y por supuesto, (nunca lo desdeñes) el padre de la guitarra moderna: Francisco Tárrega. La música española suena maravillosamente en el instrumento mas español por antonomasia, así Álbeniz, Granados y Falla gozan de magníficas transcripciones de la mano de Tárrega y de la escuela catalana (Pujol, LLobet). A Andrés Segovia debemos grandísimo reconocimiento por su labor de llamamiento a grandísimos compositores: Moreno Torroba, Turina, Villalobos, Mompou, Ponce, Tansman entre decenas de ellos y también a sus numerosas transcripciones basadas en su profundo conocimiento del instrumento de compositores como Mendelssohn, Haydn, Albéniz, Granados, Purcell, Schubert, Frank, Brahms, de Viseé, Weiss, Bach y otros.

De los contemporáneos son destacables quizá por obras que sobresalen en cada caso y para las que hay que llegar a ser un auténtico especialista para su ejecución: Ginastera (Sonata), Berio (Sequencia XI), Britten (Nocturnal), Maderna(Y después) y por supuesto todas las de Joaquín Rodrígo. Probablemente la obra guitarrística contemporánea mas coherente y como escuela de aprendizaje sea la del cubano Leo Brouwer, sin olvidar al gran Castelnuovo Tedesco y Abel Carlevaro. Son renombrables también Stephen Doghson y Reginald Smith Brindle.

30/01/2012

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